La fama y el malestar emocional
Un cantante interrumpe su concierto varias veces. Les grita a algunos asistentes, se enoja con otros más, y termina su show antes de lo previsto. Pocas horas después, algunos usuarios de las redes sociales ya tienen un diagnóstico: “tuvo un brote psicótico”. Otros más irreverentes opinan: “se le despegó el diurex”, “se salió de control”.
Eso ocurrió después de la presentación del cantautor Aleks Syntek el 15 de septiembre de 2026, durante los festejos por el Grito de Independencia en la alcaldía Benito Juárez de la Ciudad de México.
Los videos difundidos en redes lo mostraron interrumpiendo su repertorio musical para dirigirse al público, reclamando apoyo ante las críticas que ha recibido y reaccionando con mucha molestia ante algunas peticiones de los asistentes.
Pero una conducta inusual, un momento de enojo o incluso un discurso que resulte extraño no son suficientes para diagnosticar una enfermedad mental.
El episodio, más allá de la controversia y los memes que ha generado, abre una conversación necesaria sobre la salud mental en los famosos y la tendencia a convertir cada comportamiento excéntrico, impulsivo o emocional de una figura pública en un diagnóstico improvisado.
¿Qué significa tener salud mental?
Tener salud mental no significa sentirse feliz permanentemente, no experimentar enojo o jamás atravesar una crisis.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como un estado de bienestar mental que permite a las personas afrontar las tensiones de la vida, desarrollar sus capacidades, aprender, trabajar y contribuir a su comunidad. También señala que se trata de un continuo: puede cambiar dependiendo de factores individuales, familiares, sociales y ambientales.
Por eso, una persona puede atravesar ansiedad, estrés, duelo o un periodo de vulnerabilidad emocional sin que eso signifique que haya “perdido la razón”.
Hablar de personas que “han perdido la salud mental” resulta impreciso. Desde una perspectiva clínica, resulta más adecuado hablar de trastornos mentales, crisis emocionales, síntomas psicológicos o periodos de deterioro del bienestar mental.
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La OMS estima que cerca de una de cada siete personas en el mundo vive con algún trastorno mental, por lo que estas condiciones forman parte de una realidad mucho más común de lo que suele suponerse.
¿La fama protege de los problemas de salud mental?
No. El dinero, el reconocimiento y el éxito profesional pueden resolver determinadas dificultades materiales, pero no eliminan la vulnerabilidad psicológica de los famosos.
Las celebridades, además, enfrentan exposición constante, críticas públicas, pérdida de privacidad, presión profesional, jornadas extenuantes y escrutinio permanente sobre su aspecto, relaciones personales y decisiones.
La salud mental depende de múltiples factores biológicos, psicológicos, sociales y ambientales, por lo que ninguna profesión ni nivel económico garantiza inmunidad frente a la ansiedad o a la depresión.
En los últimos años, diferentes celebridades han decidido hablar sobre sus experiencias, contribuyendo a disminuir el estigma asociado a pedir ayuda psicológica o psiquiátrica.

Famosos que han hablado de sus problemas de salud mental
J Balvin: ansiedad y depresión
José Álvaro Osorio Balvín ha hablado públicamente en diferentes ocasiones sobre episodios de ansiedad y depresión. El cantante colombiano incluso ha utilizado su experiencia para promover conversaciones sobre bienestar emocional y normalizar la búsqueda de ayuda.
Bajo esta premisa, lanzó una app bilingüe llamada OYE, la cual ayuda a canalizar las emociones de su comunidad y cualquier persona que necesite ayuda, hacia la creatividad.
Becky G: ansiedad y ataques de pánico
Becky G también ha relatado públicamente sus experiencias con la ansiedad y los ataques de pánico, algunos durante presentaciones.
La cantante ha explicado que la ansiedad puede producir manifestaciones físicas, como temblores o sensación de falta de aire, y ha hablado de la importancia de acudir a terapia.
Danna: hablar públicamente del malestar emocional
Danna también ha compartido episodios relacionados con depresión y periodos emocionalmente complejos. Su experiencia recuerda que detrás de la imagen pública existe una persona sometida a situaciones emocionales que el público no conoce por completo.
Billie Eilish: depresión y ansiedad
La ojiazul ha hablado abiertamente sobre depresión, ansiedad y las dificultades emocionales que experimentó desde muy joven mientras desarrollaba su carrera bajo una enorme exposición mediática.
Su caso forma parte de una generación de artistas que ha comenzado a hablar públicamente de salud mental, terapia y vulnerabilidad sin presentar estos temas necesariamente como una debilidad.
Dwayne Johnson: episodios depresivos
También conocido como The Rock o La Roca ha relatado diferentes etapas de depresión a lo largo de su vida, relacionadas con circunstancias como una lesión que modificó sus planes profesionales y posteriormente su divorcio.
El propio actor ha explicado que durante sus primeros episodios ni siquiera sabía identificar lo que estaba experimentando.
Hablar de salud mental en los famosos ayuda a entender que no todos los problemas emocionales son iguales.
La depresión y la ansiedad son términos relativamente conocidos, pero existen otros trastornos, como el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), el trastorno bipolar o el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), que suelen ser utilizados de manera incorrecta en conversaciones cotidianas y redes sociales.
¿Qué es el trastorno límite de la personalidad o TLP?
El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), también conocido como borderline personality disorder, es una condición relacionada con dificultades persistentes para regular las emociones, la autoimagen y las relaciones interpersonales.
Entre sus características se encuentran una intensa sensibilidad al rechazo o al abandono, impulsividad, relaciones interpersonales inestables y cambios emocionales importantes.
Pero ojo, esto no significa que todas las personas con TLP presenten los mismos síntomas ni que cualquier comportamiento impulsivo pueda atribuirse a esta condición.
Un caso conocido en Latinoamérica es el del actor y conductor peruano Nicola Porcella, ya que durante su participación en La Casa de los Famosos México, explicó que tomaba medicamentos debido a esta condición.
Otro ejemplo es el exjugador de futbol americano Brandon Marshall, quien hizo público su diagnóstico de TLP en 2011 y posteriormente, se convirtió en promotor de la concientización sobre salud mental.
¿Angelina Jolie, Britney Spears o Marilyn Monroe con TLP?
En internet circulan numerosas listas que atribuyen este trastorno a celebridades como Angelina Jolie, Britney Spears, Lindsay Lohan, Amy Winehouse, Marilyn Monroe, la princesa Diana o Winona Ryder.
El problema es que muchas de estas afirmaciones se construyen retrospectivamente a partir de biografías, relaciones personales, consumo de sustancias, autolesiones o conductas públicas. Nada de eso permite, por sí solo, establecer un diagnóstico.
Por ejemplo, que una celebridad haya tenido relaciones inestables, problemas con sustancias o periodos de intensa vulnerabilidad emocional no significa automáticamente que padezca TLP. Los mismos síntomas o comportamientos pueden aparecer en circunstancias y trastornos muy diferentes.
Por eso, cuando no existe un diagnóstico público suficientemente documentado, resulta más responsable hablar de especulaciones o interpretaciones y no presentar a estas mujeres como pacientes con TLP.
¿Qué es el trastorno bipolar?
La bipolaridad es otro término que frecuentemente se utiliza de manera incorrecta. Decir que una persona “es bipolar” porque cambió rápidamente de opinión o de humor trivializa una condición que puede requerir atención médica y psicológica.
El trastorno bipolar se caracteriza por episodios de alteraciones significativas del estado de ánimo, que incluyen períodos de manía o hipomanía y episodios depresivos. No equivale a experimentar cambios emocionales normales durante un mismo día.
En México, diversos personajes públicos han hablado abiertamente sobre este diagnóstico.
El actor Ari Telch fue diagnosticado con trastorno bipolar en 2002. Con el tiempo ha convertido su experiencia en parte de una labor de divulgación y concientización, hablando públicamente de la importancia del tratamiento psiquiátrico y de combatir el estigma que todavía rodea a esta condición.
El cantante mexicano Kalimba reveló públicamente que vive con bipolaridad y que recibe tratamiento médico y psicológico. También ha explicado que buscó ayuda profesional después de identificar problemas que no comprendía completamente en un principio.
Otro caso ampliamente conocido es el del comediante mexicano Ricardo O’Farrill, quien en 2023 informó que había recibido un diagnóstico de bipolaridad después de permanecer bajo atención médica durante un periodo de crisis.
Estos testimonios también permiten establecer una diferencia fundamental: tener un trastorno bipolar no significa estar permanentemente fuera de control. Con un tratamiento adecuado, muchas personas pueden desarrollar su vida profesional y personal.
Selena Gomez
La cantante y actriz estadounidense reveló públicamente en 2020 que había recibido un diagnóstico de trastorno bipolar después de acudir al McLean Hospital, institución especializada en salud mental.
Ella ha explicado que conocer su diagnóstico le ayudó a comprender experiencias anteriores relacionadas con depresión y ansiedad. También ha utilizado parte de su plataforma pública para hablar sobre terapia, tratamiento y la necesidad de eliminar el estigma alrededor de la salud mental.
Mariah Carey
Durante muchos años mantuvo en privado su diagnóstico de trastorno bipolar II. La cantante reveló en 2018 que había sido diagnosticada desde 2001, después de una hospitalización, y explicó que durante mucho tiempo tuvo dificultades para aceptar lo que ocurría. Ella continúa en tratamiento médico.
El TOC tampoco significa simplemente “ser obsesivo”
Algo similar ocurre con el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). En el lenguaje cotidiano suele decirse que alguien “tiene TOC” porque ordena constantemente su escritorio, limpia mucho o necesita que determinados objetos estén acomodados de cierta manera. Pero, el TOC implica la presencia de obsesiones —pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes e intrusivos— y compulsiones que pueden consumir tiempo y causar malestar significativo.
Más allá de las polémicas que puedan rodear a cualquier personaje público, el dato relevante desde el punto de vista de la salud mental es que un comportamiento mediático no permite establecer por sí mismo un diagnóstico.
Lo que permite hablar de un trastorno concreto es que exista una evaluación profesional y, en estos casos, que la persona haga saber. Leonardo Di Caprio, David Beckham, así como los cantantes Suga y RM de BTS padecen de TOC, ansiedad y depresión.

Depresión, ansiedad, TLP o bipolaridad no son adjetivos
Uno de los principales problemas en las conversaciones digitales sobre salud mental es que muchos diagnósticos han terminado convertidos en calificativos:
“Está bipolar”. “Es borderline”. “Es psicótico”. “Es obsesivo”.
Decirlas puede parecer inofensivo, pero mezcla comportamientos cotidianos con condiciones clínicas que requieren criterios diagnósticos específicos.
Un famoso puede tener un mal día sin tener un trastorno mental. Puede enojarse sin atravesar un episodio maníaco. Puede actuar impulsivamente sin presentar TLP. Incluso una conducta aparentemente desorganizada frente a una cámara no permite concluir que exista psicosis.
Otros trastornos
Anahí: anorexia y bulimia detrás de la fama
En México, Anahí ha hablado ampliamente sobre los trastornos de la conducta alimentaria que sufrió durante su juventud. La cantante y actriz de RBD ha relatado que atravesó periodos de anorexia nerviosa y bulimia que pusieron seriamente en riesgo su salud.
También ha señalado el efecto que tuvieron sobre ella determinados comentarios relacionados con su cuerpo y las exigencias de una industria en la que comenzó a trabajar desde niña.
Los trastornos de la conducta alimentaria son problemas de salud mental complejos; no son simplemente una decisión de “comer menos”, preocupación por la apariencia ni una búsqueda superficial de delgadez.
Miley Cyrus: una crisis de ansiedad sobre el escenario
Ella sufrió una fuerte crisis de ansiedad durante una presentación en México en 2022, en el Corona Capital. Explicó que en aquel momento se acumularon diferentes circunstancias emocionalmente difíciles, entre ellas acontecimientos traumáticos, enfermedad, las consecuencias de la pandemia y la muerte de su amigo Taylor Hawkins.
Su experiencia resulta particularmente interesante en relación con el caso de Aleks Syntek porque permite entender que una conducta atípica sobre un escenario puede tener múltiples explicaciones.
En el caso de Cyrus conocemos su explicación porque ella misma habló sobre lo ocurrido.

Entonces, ¿qué pasó con Aleks Syntek?
Esta es probablemente la pregunta que muchas personas se siguen haciendo después de observar los videos de su concierto. Durante su presentación del 15 de septiembre de 2026, Aleks Syntek interrumpió el espectáculo en distintas ocasiones, reclamó apoyo de sus seguidores frente a las críticas que recibió y respondió con molestia cuando algunos asistentes solicitaron canciones de otros artistas.
Posteriormente, publicó mensajes relacionados con la polémica y pidió a sus seguidores que no se preocuparan por él. Pero la controversia no paró ahí. Días después, el cantante dio otra explicación: afirmó que su enojo estuvo relacionado con personas que presuntamente estaban arrojando alimentos y bebidas hacia el público, además de que se puso a cantar de manera rara mencionando a otras celebridades.
¿Fue aquello un brote psicótico? No existe información pública suficiente para afirmarlo. Cuando esa información no existe, intentar determinar desde el público qué trastorno experimenta una persona continúa siendo una especulación.
¿Qué es realmente un brote psicótico?
La psicosis no significa simplemente comportarse de manera extraña, enojarse o pronunciar un discurso confuso. El National Institute of Mental Health de Estados Unidos explica que la psicosis comprende un conjunto de síntomas en los que existe cierto grado de pérdida de contacto con la realidad.
Entre sus manifestaciones características pueden encontrarse:
- alucinaciones;
- delirios;
- alteraciones importantes del pensamiento;
- dificultad para distinguir determinadas percepciones o creencias de la realidad.
Además, la psicosis no corresponde necesariamente a una sola enfermedad. Puede aparecer asociada con diferentes condiciones y también puede relacionarse con factores como privación severa del sueño, ciertos medicamentos o consumo de sustancias. Su diagnóstico exige una evaluación profesional que descarte otras posibles causas.
Por esa razón, ver algunos minutos de un concierto o publicaciones en redes sociales no permite establecer si una persona experimenta psicosis, un episodio relacionado con el estado de ánimo, agotamiento, estrés, enojo, consumo de alguna sustancia o simplemente una reacción personal ante determinada circunstancia.
Aplicar un diagnóstico basándose únicamente en videos sería especulativo.
¿Por qué “diagnosticamos” tan fácilmente a los famosos?
Las redes sociales han popularizado el vocabulario relacionado con la psicología y la psiquiatría. Palabras como “narcisista”, “bipolar”, “psicótico”, “depresivo” o “TOC” aparecen diariamente para explicar conductas que generan sorpresa, rechazo o incomodidad.
El problema comienza cuando los conceptos clínicos dejan de describir condiciones concretas y se transforman en etiquetas.
Una persona que cambia de opinión no necesariamente es “bipolar”. Alguien egocéntrico no necesariamente presenta un trastorno narcisista de la personalidad. Una reacción emocional intensa tampoco equivale automáticamente a un episodio psicótico.
Los profesionales de la salud mental evalúan antecedentes, duración de los síntomas, intensidad, deterioro en el funcionamiento cotidiano y otros factores antes de establecer un diagnóstico. Un video viral no proporciona esa información.
¿Una crisis emocional significa tener una enfermedad mental?
No necesariamente. Una crisis emocional puede surgir cuando una persona se siente momentáneamente sobrepasada por una circunstancia determinada.
Estrés acumulado, agotamiento, pérdida, conflicto, presión laboral o falta de sueño pueden modificar temporalmente la manera en que alguien responde ante su entorno.
Sin embargo, esto no significa que deba minimizarse una conducta preocupante. Cuando determinados cambios son intensos, persistentes, dificultan el funcionamiento cotidiano o existe riesgo para la propia persona o para otros, resulta recomendable buscar una evaluación profesional.
¿Cómo saber si alguien necesita ayuda psicológica?
No existe una sola señal, pero algunos cambios persistentes pueden indicar que conviene consultar a un profesional, especialmente cuando interfieren con la vida cotidiana.
Entre ellos pueden encontrarse alteraciones importantes del sueño, aislamiento, dificultades para trabajar o realizar actividades habituales, cambios intensos del estado de ánimo, ansiedad persistente, problemas para organizar el pensamiento o percepciones que dificulten distinguir lo real de lo que no lo es.
La valoración debe realizarse considerando a la persona completa y no únicamente un episodio aislado.
Conclusión: la salud mental también existe detrás de los reflectores
La controversia alrededor de Aleks Syntek puede servir para algo más útil que producir memes o diagnósticos improvisados: recordar que la salud mental también existe en los famosos. La fama no elimina la ansiedad. El dinero no vacuna contra la depresión. El éxito tampoco garantiza bienestar emocional.
Pero tampoco toda conducta extraña significa enfermedad mental.
Hasta el momento, no existe información pública que permita afirmar que Aleks Syntek experimentó un “brote psicótico” durante su presentación. Lo que existe son videos de determinadas conductas, explicaciones posteriores del propio artista y una enorme cantidad de interpretaciones en redes sociales. Hablar seriamente de la salud mental implica, precisamente, aprender esa diferencia.
Podemos observar conductas, hablar de señales de alerta y conocer qué caracteriza a determinados trastornos. Lo que no podemos hacer es convertir una publicación, un concierto o un momento de vulnerabilidad en un expediente clínico.
Y quizá esa sea una de las conversaciones más necesarias en tiempos en los que las redes sociales parecen capaces de emitir un diagnóstico en menos de 30 segundos.
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Conócenos: Universidad Humanitas
Fuentes:
Organización Mundial de la Salud
