¿Qué significa estar alfabetizado en la era de la IA?; durante mucho tiempo, hablar de alfabetización significó hablar de aprender a leer y escribir. Con el paso de los años, el concepto se amplió para incluir otras habilidades necesarias para desenvolverse en una sociedad cada vez más digital.
Hoy, ante la presencia de la inteligencia artificial (IA) en herramientas que utilizamos para estudiar, trabajar, buscar información o crear contenido, surge una nueva pregunta. ¿Qué significa estar alfabetizado en la era de la IA?
Saber utilizar una herramienta de IA no necesariamente significa comprenderla.
Una persona puede escribir un prompt, generar un texto o pedirle a una plataforma que resuelva un problema y, aun así, desconoce cómo evaluar la información que recibe. Tampoco sabe cuáles son las limitaciones de la herramienta o qué implicaciones tiene delegar ciertas tareas en ella.
Por esta razón, la alfabetización en inteligencia artificial va más allá de aprender a utilizar una aplicación. Implica desarrollar la capacidad de comprender, cuestionar, utilizar y tomar decisiones responsables frente a la IA, conservando el criterio y la participación humana.
Y esta necesidad ya forma parte de la conversación internacional sobre educación.
La Comisión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicaron el AILit Framework. Un marco de referencia internacional que propone desarrollar la alfabetización en inteligencia artificial desde la educación primaria y secundaria.
El modelo plantea que relacionarnos adecuadamente con la IA requiere mucho más que conocimientos técnicos. También implica pensamiento crítico, creatividad, responsabilidad y la comprensión de su impacto en las personas y la sociedad.
¿Qué es la alfabetización en inteligencia artificial?
La alfabetización en inteligencia artificial puede entenderse como el conjunto de conocimientos y habilidades que permiten a una persona comprender cómo interactúa la IA. Además de utilizarla de manera consciente y evaluar críticamente sus resultados.
Campos requeridos*
Esto supone cambiar la idea de que estar familiarizado con la tecnología es suficiente.
Saber utilizar un buscador no significa necesariamente saber distinguir entre la información confiable y la que no lo es. Así como saber utilizar una herramienta de inteligencia artificial tampoco garantiza que podamos reconocer cuándo una respuesta es correcta, está incompleta o es equivocada.
Entonces, ¿qué significa estar alfabetizado en la era de la IA?. La diferencia está en el criterio.
Una persona alfabetizada en IA se cuestionaría ¿qué parte de mi tarea puede ayudarme a resolver?, ¿qué información debería verificar?, ¿qué decisiones no debería delegar en ella?
Desde esta perspectiva, la alfabetización en IA no consiste en aprender a depender de más herramientas, sino en comprender cuándo utilizarlas, cómo utilizarlas y cuándo es necesaria la intervención humana.
Esta visión resulta especialmente relevante en el ámbito educativo cuando se le considera una técnica de aprendizaje más. Pues los estudiantes no solamente necesitan aprender a utilizar las nuevas tecnologías, sino desarrollar las capacidades necesarias para interactuar con ellas sin renunciar a la reflexión, la creatividad y el pensamiento.

¿Qué propone el AILit Framework sobre la alfabetización en IA?
La inteligencia artificial ya forma parte de muchos de los espacios en los que las personas estudian, trabajan, se informan y se relacionan.
Ante este escenario, la Comisión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) desarrollaron Empowering Learners for the Age of AI: An AI Literacy Framework for Primary and Secondary Education, conocido como AILit Framework.
El documento, aprobado por el Consejo de Gobierno de PISA en abril de 2026, busca establecer un lenguaje común para hablar de alfabetización en inteligencia artificial. Y con ello, contribuir al desarrollo de las competencias que necesitan los estudiantes para desenvolverse en un mundo influido por esta tecnología.
Para el AILit Framework, estar alfabetizado en IA implica contar con conocimientos técnicos, habilidades duraderas y actitudes preparadas para el futuro. Estas capacidades permiten a los estudiantes relacionarse con la IA, crear con ella, gestionar su utilización y participar en la manera en que estos sistemas pueden desarrollarse. Al mismo tiempo que evalúan sus beneficios, riesgos e implicaciones éticas.
Por ello, el framework organiza la alfabetización en IA en cuatro grandes dominios:
1. Relacionarse con la IA
El primer dominio, Engage with AI, es la base del framework. Su objetivo es que los estudiantes puedan reconocer la presencia de la inteligencia artificial y comprender sus oportunidades y riesgos. Así como evaluar sus resultados y tomar decisiones sobre el papel que debería tener en su vida cotidiana.
Esto implica, por ejemplo, cuestionar la información generada por una herramienta de IA, reconocer sus posibles limitaciones y reflexionar sobre el impacto que puede tener su uso en uno mismo y en el entorno.
En pocas palabras, necesitamos aprender a relacionarnos críticamente con ella.
2. Crear con IA
El segundo dominio, Create with AI, propone utilizar la inteligencia artificial como un apoyo para explorar ideas y desarrollar procesos creativos, pero manteniendo la esencia humana.
El framework reconoce que la IA puede utilizarse para generar ideas, experimentar con diferentes posibilidades o recibir retroalimentación. Sin embargo, el proceso creativo continúa requiriendo curiosidad, reflexión y participación humana. También plantea que los estudiantes deben enfrentarse a preguntas relacionadas con la originalidad, la autoría, la atribución y los derechos de autor.
Así, crear con IA no significa simplemente pedirle a una herramienta que produzca un resultado. También significa preguntarse qué queremos crear, qué aportamos al proceso y qué papel tiene la tecnología en ese resultado.
3. Gestionar la IA
Manage AI introduce una pregunta especialmente importante. ¿Cuándo tiene sentido utilizar inteligencia artificial y cuándo no?
De acuerdo con el framework, los estudiantes deben aprender a analizar una tarea, establecer sus objetivos y restricciones y comparar diferentes estrategias. Incluyendo aquellas que no utilizan IA.
A partir de ello, pueden decidir qué parte del proceso puede apoyarse en una herramienta y en qué momentos deben tener mayor peso la supervisión humana y la creatividad.
Esta perspectiva cambia la pregunta de “¿puedo hacer esto con IA?” por una mucho más relevante: “¿la IA realmente aporta valor a esta tarea?”
4. Dar forma a la IA
El cuarto dominio, Shape AI, lleva la alfabetización un paso más allá. No se trata solamente de utilizar los sistemas existentes, sino de comprender cómo pueden mejorarse para responder a valores y necesidades humanas.
El framework parte de una idea fundamental. Los sistemas de IA reflejan decisiones humanas. Las personas participan en su diseño, en la selección y gestión de datos, en su evaluación y en otras etapas de su desarrollo. Por ello, los sistemas pueden reproducir determinados supuestos o sesgos presentes en los datos y en las decisiones de quienes los construyen.
Dar forma a la IA implica entonces comprender que estas tecnologías no son inevitables ni completamente neutrales. También podemos cuestionarlas, evaluarlas y pensar en cómo deberían funcionar para generar beneficios sociales y reducir posibles daños.
Los cuatro dominios se complementan
Considerando lo anterior, el framework propone una progresión en la que relacionarse con la IA constituye una base para crear y gestionar su uso. Mientras que dar forma a la IA representa la posibilidad de pasar de ser únicamente usuario a participar activamente en la manera en que estas tecnologías pueden desarrollarse.
Además, el modelo no se limita a conocimientos técnicos.
Sus competencias combinan conocimientos, habilidades y actitudes, entre ellas pensamiento crítico, creatividad, colaboración, resolución de problemas, comunicación y conciencia personal y social.

¿Por qué la alfabetización en IA es importante para los estudiantes?
La importancia de desarrollar estas competencias se vuelve más evidente cuando observamos la relación cotidiana que los jóvenes ya tienen con la inteligencia artificial.
El propio AILit Framework señala que las herramientas de IA forman parte de las actividades de aprendizaje y creación de muchos adolescentes.
Una encuesta de 2025 encontró que 88 % de los adolescentes europeos de 13 a 15 años y 96 % de los jóvenes de 16 a 18 años utilizaban herramientas de IA para aprender o realizar actividades creativas al menos un par de veces por semana.
Esta presencia puede representar oportunidades para el aprendizaje, pero también plantea nuevos retos.
Entre ellos se encuentran la desinformación, los sesgos, los estereotipos, la privacidad y la posibilidad de desarrollar una dependencia excesiva de estas herramientas.
El AILit Framework advierte que, sin una orientación adecuada, los estudiantes pueden utilizar la IA de maneras que reduzcan la reflexión, la perseverancia o el razonamiento independiente.
Por eso, la alfabetización en IA no busca que los estudiantes utilicen más tecnología, sino que desarrollen mejores criterios para decidir cómo y cuándo utilizarla.
La alfabetización de la IA en el ámbito universitario
En el ámbito universitario la alfabetización en la IA resulta especialmente relevante en lo educativo. La IA puede contribuir al aprendizaje cuando existe un propósito pedagógico claro. Y cuando su uso favorece el pensamiento crítico, la creatividad, la colaboración y una comprensión más profunda de los contenidos.
Sin embargo, el AILit Framework también señala que obtener mejores resultados o completar una tarea con mayor rapidez no necesariamente significa alcanzar aprendizajes duraderos.
Delegar demasiado esfuerzo cognitivo en una herramienta puede incluso debilitar habilidades como el pensamiento crítico y la autorregulación.
De ahí que el reto para los estudiantes no sea elegir entre “usar IA” o “no usar IA”.
El verdadero desafío consiste en aprender a utilizarla sin renunciar a aquellas capacidades que siguen siendo fundamentales para aprender. Tales como preguntar, analizar, crear, verificar, tomar decisiones y construir conocimiento propio.
En este sentido, el AILit Framework plantea que la alfabetización en IA puede ayudar a los jóvenes a fortalecer capacidades humanas. Como la curiosidad, la empatía, el razonamiento ético, la creatividad y el pensamiento crítico, al mismo tiempo que mantienen la capacidad de decidir cómo la IA influye en su aprendizaje, sus comunidades y su entorno.
¿Por qué algunos docentes están preocupados por el uso de la IA?
La incorporación de inteligencia artificial en el ámbito educativo también ha generado dudas entre docentes. Sin embargo, la preocupación no necesariamente está relacionada con la tecnología en sí, sino con la posibilidad de que su uso termine sustituyendo procesos importantes del aprendizaje.
Cuando la herramienta sustituye al aprendizaje
Aprender implica mucho más que llegar a una respuesta correcta.
Investigar, equivocarse y construir una opinión propia son parte del proceso. Y con ello, una persona desarrolla conocimientos y habilidades. Por eso, uno de los mayores riesgos es cuando el estudiante delega en la IA una parte demasiado amplia de ese proceso.
El framework incluso señala que trasladar los esfuerzos cognitivos a la IA puede favorecer una menor implicación en el propio aprendizaje y debilitar habilidades como el pensamiento crítico y la autorregulación.
Esto no significa que pedirle una explicación a una herramienta de IA sea equivalente a copiar una respuesta.
Puede servir para explorar una idea, recibir retroalimentación y encontrar diferentes perspectivas para comprender un concepto. Sin convertirse necesariamente en un sustituto del razonamiento del estudiante.
El problema no es utilizar IA, sino utilizarla sin criterio
La alfabetización en IA implica precisamente aprender a distinguir entre estos usos.
Un estudiante alfabetizado en IA no es quien evita todas las herramientas, sino quien puede decidir cuándo utilizarlas, para qué, qué información confiarles y qué aspectos del proceso debe seguir realizando por sí mismo.

La diferencia, entonces, no está solamente en utilizar o no utilizar inteligencia artificial, sino en conservar la participación activa del estudiante en su propio aprendizaje.
También los docentes están aprendiendo a enseñar con IA
La transformación no ocurre únicamente del lado de los estudiantes. El AILit Framework señala que los docentes tienen un papel central para orientar un uso crítico y creativo de estas tecnologías. Aunque también advierte que necesitan apoyo y formación para asumir esta responsabilidad.
De acuerdo con los datos citados por el framework, una encuesta del Eurobarómetro de la Comisión Europea de 2025 encontró que 81% de los ciudadanos europeos consideraba que todos los docentes deberían contar con habilidades para utilizar y comprender la IA.
Al mismo tiempo, los resultados de TALIS 2024 señalaban que, en promedio, solo uno de cada tres docentes utilizaba IA. Y tres de cada cuatro reportaban carecer de los conocimientos y habilidades necesarios para enseñar utilizando IA.
Esto ayuda a entender que la conversación sobre IA en la educación no consiste simplemente en decidir si debe permitirse o prohibirse. También implica preparar a estudiantes y docentes para comprender la herramienta, reconocer sus límites y utilizarla de manera intencional.
En este sentido, la alfabetización en IA puede convertirse en un punto de encuentro entre ambos.
El estudiante aprende a utilizar la tecnología sin delegar su criterio, mientras que el docente adquiere nuevas herramientas para acompañar ese proceso.
¿Cómo utilizar la inteligencia artificial de manera responsable?
Utilizar inteligencia artificial de manera responsable no significa evitarla, sino aprender a tomar buenas decisiones cuando recurrimos a ella.
El AILit Framework plantea que la interacción con estas herramientas debe estar acompañada de pensamiento crítico, reflexión, comunicación, cuidado de la privacidad y capacidad para decidir cuándo la IA realmente aporta valor.
Para estudiantes, esto puede traducirse en algunas prácticas sencillas:
Pregunta qué puede aportar la IA
Antes de abrir una herramienta, detente un momento y pregúntate ¿qué parte de esta tarea realmente puede beneficiarse de la IA?
No todos los problemas necesitan una herramienta de inteligencia artificial. En algunos casos, incluso puede ser mejor limitar o abandonar su uso cuando resulta poco útil o poco confiable.
Verifica sus respuestas
Una respuesta bien redactada no necesariamente es una respuesta correcta.
Los sistemas de IA pueden producir información incorrecta, incompleta, sesgada o descontextualizada. Por eso, revisar sus resultados forma parte del proceso y no debería considerarse un paso opcional.
Contrasta datos importantes con otras fuentes, revisa las referencias y cuestiona aquello que no puedas comprobar.
Conserva tu voz y criterio
La IA puede ayudarte a desarrollar una idea, explorar diferentes perspectivas o revisar un texto, pero tu criterio sigue siendo fundamental.
En trabajos académicos y proyectos creativos, esto significa participar activamente en el proceso. El AILit Framework también invita a reflexionar sobre cuestiones como la originalidad, la autoría, la atribución y los derechos de autor cuando se utiliza IA en procesos creativos.
Cuida tus datos
No todo lo que puede escribirse en una herramienta de IA debería compartirse con ella.
Antes de introducir información, considera si contiene datos personales, información confidencial, documentos privados, o cualquier otro contenido que no debería hacerse público.
La privacidad y la responsabilidad forman parte de la alfabetización en IA porque el uso de estas tecnologías también implica pensar en cómo los datos y la información pueden afectar a las personas.
Reconoce cuándo utilizaste IA
La transparencia también forma parte de un uso responsable. Dependiendo de las reglas de una institución educativa, un docente o un entorno profesional, puede ser necesario declarar cuándo y para qué se utilizó una herramienta de IA.
Esto es especialmente importante cuando la herramienta participó en la generación, transformación o revisión de un contenido.
Aprende sin delegar todo el proceso
Quizá esta sea la idea más importante de todas. Si utilizas IA para resolver una actividad, pero al terminar no comprendes lo que hiciste, la herramienta pudo haber producido una respuesta, pero no necesariamente produjo aprendizaje.
Por eso, antes de entregar un trabajo o cerrar una conversación con una herramienta, vale la pena preguntarte si comprendes el resultado y si podrías explicarlo con tus propias palabras. Utilizar IA para aprender no debería significar dejar de aprender.
Conclusión
Estar alfabetizado en la era de la inteligencia artificial no consiste en utilizar más herramientas, sino en desarrollar el criterio necesario para saber cuándo, cómo y para qué utilizarlas.
La IA puede convertirse en una herramienta para aprender, crear, investigar y resolver problemas, siempre que las personas mantengan el control sobre sus decisiones.
Si cuestionamos los resultados, también continuaremos desarrollando aquellas capacidades que hacen posible aprender por cuenta propia.
Te podría interesar: ¿Cuáles son las siete carreras del futuro y qué estudiar en 2027?
