El Hantavirus generó preocupación debido al aumento de casos reportados en algunas regiones de América y a la difusión de información en redes sociales. Pero, realmente, Hantavirus: ¿Hay que preocuparse? La respuesta requiere contexto médico y epidemiológico.
Esta enfermedad viral, transmitida principalmente por el contacto con excretas de roedores silvestres infectados, puede provocar cuadros graves como el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, una afección respiratoria potencialmente mortal.
Hantavirus: ¿Qué es, cómo se transmite y por qué es importante?
El Hantavirus es una familia de virus ARN pertenecientes a la familia Hantaviridae que representan un desafío significativo para la salud pública debido a su alta letalidad y su modo de transmisión silencioso, indica la Organización Mundial de la Salud.
Su principal característica es que se transmite desde ciertos roedores silvestres infectados hacia las personas.
De acuerdo con los especialistas, no es un virus nuevo; existe desde hace décadas y se encuentra distribuido en distintas regiones del mundo, especialmente en América, Europa y Asia. Sin embargo, sigue siendo relevante porque algunos tipos pueden provocar cuadros respiratorios o renales potencialmente mortales.
Según la Organización Mundial de la Salud y los CDC, los hantavirus se dividen en dos grandes grupos clínicos:
En América (Norte, Centro y Sur)
Causan el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (HCPS). Como su nombre indica, ataca principalmente los pulmones y el corazón. Es el que ha ganado atención mediática y presenta la mayor tasa de mortalidad.
En Europa y Asia
Causan la Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal (HFRS). En este caso, el blanco principal son los riñones y los vasos sanguíneos.

¿Cómo se transmite?
El contagio ocurre principalmente cuando una persona inhala polvo contaminado con excremento u orina de roedores infectados, toca superficies contaminadas y posteriormente se lleva las manos a la boca, nariz u ojos.
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O en su caso es mordida por un roedor portador del virus. En casos poco frecuentes, puede existir transmisión entre personas con ciertas variantes sudamericanas del virus.
Los espacios cerrados y poco ventilados, como bodegas, graneros, cabañas o casas abandonadas, representan ambientes de mayor riesgo si existe presencia de roedores.
Síntomas principales
Los síntomas suelen aparecer entre 1 y 8 semanas después de la exposición. En etapas iniciales, el cuadro puede confundirse con una gripe fuerte o una infección viral común.
Fase inicial
- Fiebre
- Dolor muscular intenso
- Fatiga
- Escalofríos
- Dolor de cabeza
- Náuseas y vómito
Fase avanzada
En algunos pacientes, especialmente en el Síndrome Pulmonar por Hantavirus, la enfermedad evoluciona rápidamente hacia:
- Dificultad respiratoria severa
- Tos
- Acumulación de líquido en los pulmones
- Disminución de la presión arterial
- Insuficiencia respiratoria aguda
Médicamente, este proceso puede generar una respuesta inflamatoria sistémica grave que compromete el intercambio de oxígeno en los pulmones y requiere atención hospitalaria urgente.
¿Existe tratamiento?
No existe un antiviral específico universalmente eficaz contra todos los hantavirus.
El manejo es principalmente de soporte: oxígeno, ventilación mecánica, control hemodinámico o en su caso, terapia intensiva.
Dado que no hay cura directa, la prevención es la clave, por lo que se debe buscar la eliminación del contacto con roedores.

¿Por qué causó preocupación?
El detonante principal por la que causó alarma el Hantavirus fue por un brote detectado en el crucero MV Hondius, relacionado con la variante Andes, una cepa particularmente vigilada porque es la única con evidencia sólida de transmisión entre personas.
La OMS confirmó casos y fallecimientos asociados al brote, lo que activó rastreos internacionales y protocolos sanitarios en varios países.
Otro elemento que elevó la preocupación fue la publicación de investigaciones recientes sobre el brote ocurrido en Argentina entre 2018 y 2019. Los estudios mostraron que algunas personas actuaron como “supercontagiadores”, generando cadenas de transmisión más amplias de lo que antes se creía posible para este virus.
Sin embargo, desde el punto de vista epidemiológico, los expertos coinciden en que el hantavirus no tiene actualmente características compatibles con una pandemia global similar a Covid-19. La razón principal es su baja transmisibilidad. Aunque el virus Andes puede contagiarse entre humanos, esto ocurre principalmente en situaciones de contacto estrecho, prolongado y generalmente en fases avanzadas de la enfermedad.
Además, el Hantavirus depende fuertemente de reservorios animales específicos —principalmente roedores silvestres— y no presenta una transmisión aérea sostenida entre personas en espacios cotidianos.
Lo que sí preocupa a las autoridades sanitarias es otro aspecto: su alta letalidad. Algunas variantes americanas pueden alcanzar tasas de mortalidad cercanas al 30–40 por ciento cuando producen síndrome cardiopulmonar por hantavirus.
Conclusión
El mayor riesgo de esta enfermedad sigue concentrado en zonas rurales, contacto con roedores infectados, espacios cerrados contaminados y brotes localizados de virus Andes.
La vigilancia epidemiológica continúa porque los virus zoonóticos pueden evolucionar, pero el consenso científico internacional es que el hantavirus representa una amenaza grave pero limitada, no un escenario pandémico global comparable al SARS-CoV-2.

