Así como mayo y junio honran el papel de las maternidades y las paternidades respectivamente, el Día del Abuelo surge con el fin de conmemorar a quienes custodian la historia de cada hogar: figuras que brindan guía con ternura y memoria generacional.
Celebrar a los abuelos puede ser una oportunidad para observar y reflexionar sobre cómo interactuamos con nuestras raíces; qué condiciones y atenciones ofrecemos a quienes dedicaron su vida a sostener la vida de los nuestros y nuestra propia vida.
¿Cuándo es el Día del Abuelo?: Origen internacional y diferencias
La conmemoración a los abuelos tiene diversas raíces. En países de tradición religiosa, como España, Argentina y Cuba, la fecha elegida es el 26 de julio, con base en la liturgia católica que celebra a San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y, por lo tanto, abuelos de Jesús.
Cabe destacar que esta fecha no es sinónimo del primero de octubre, proclamado en 1991 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Día Internacional de las Personas de Edad. Mientras la efeméride de la ONU aborda el envejecimiento desde los derechos humanos, las políticas públicas y la salud integral, el festejo a los abuelos se concentra en el vínculo afectivo.

La historia del 28 de agosto en México: antecedentes
En México, el origen del 28 de agosto como el Día del Abuelo ha tenido una evolución interesante. En 1983, comenzó como el “día del anciano” o el “día de la senectud”; fue hasta 1994 que el enfoque se concentró en el concepto del abuelo en sí mismo, especialmente por la carga cultural que el país ha cultivado a lo largo de los años.
Esta distinción se señaló por un hecho que antes no había sido cuestionado: que la vejez es una etapa biológica y cronológica, mientras que el ser abuelo o abuela es un rol de parentesco. En otras palabras, existen personas de edad avanzada que no tuvieron descendencia, así como abuelos jóvenes, de 40 o 50 años, que se encuentran en plenitud.
Respecto a por qué el Día del Abuelo se celebra cada 28 de agosto en México, hay dos versiones populares:
La hora azul: Programa de radio noventero
Transmitido en Chihuahua y conducido por Édgar Fernando Gaytán Monzón, este espacio de boleros y música de tríos homenajeaba a los adultos mayores. La iniciativa de la fecha empezó como regional y, se dice, alcanzó fama nacional.
El Primer Congreso Panamericano de Gerontología
Celebrado en la Ciudad de México en 1957, bajo el liderazgo del médico Manuel Payno, se propuso institucionalizar una fecha para dignificar a los adultos mayores en la sociedad latinoamericana. Se cuenta que la idea del 28 de agosto fue de Guillermo Marroquín Sánchez, un reconocido doctor colombiano.
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Condición demográfica actual: Los abuelos en México
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), México vive un proceso de cambio en términos demográficos: hay más de 32 millones de personas de más de 50 años (el 52 por ciento son mujeres).
Aunado a esto, en la estructura social mexicana los hogares ampliados o multigeneracionales son cada vez más comunes: una gran cifra de personas mayores cohabita con hijos y nietos, desempeñándose ya no sólo como un ejemplo moral, sino también como un aporte económico y de gestión doméstica.
Esto se debe especialmente a la economía actual: las rentas superan el ingreso promedio, a pesar de que la incorporación al mundo laboral sigue siendo temprana, de acuerdo con datos del Inegi.
Paralelamente, las ideas han cambiado y se cuestionan las tradiciones: llegar a la “cima” laboral o el matrimonio ya no significan una realización per se. Hoy en día, la prioridad es cuidar la salud mental, ponerla en el centro del bienestar, aunque eso, en muchos casos, se traduzca en una independencia relativa.
Día del Abuelo 2026: contra el abandono
Ante problemáticas como la soledad, el abandono y el aislamiento en la tercera edad, el Día del Abuelo nos invita a replantear cómo demostramos lo que sentimos, sobre todo a nuestra familia.
Las generaciones mayores necesitan acciones que prioricen el vínculo emocional y el respeto por sus años y por todo lo que han superado a lo largo de su vida:
Escucha activa
Darles oportunidad y atención para que narren sus anécdotas, historias de juventud o memorias familiares, validando su identidad y su experiencia.
Tiempo de calidad
Compartir una caminata, preparar una de sus recetas (si es que cuentan el secreto) o disfrutar de una sobremesa con tranquilidad aporta mucho a su bienestar emocional y es mejor que cualquier regalo.
Además, los ejercicios mentales, la actividad física y la vida social –aparte de la que se da con los parientes– ayudan a conservar la memoria, retrasar el deterioro cognitivo y, por eso mismo, a extender su independencia y libertad lo más posible.
Constancia
Tomarlos en cuenta y respetar su autonomía no debería ser sólo durante un día: lo mejor para ellos es honrar su presencia siempre, hacerlo un hábito de convivencia.

Día del Abuelo: Co-crianza y límites
En México, la presencia de los abuelos casi siempre ha funcionado como un calmante frente a las exigencias de los padres hacia sus hijos; sin embargo, las jornadas laborales excesivas, los trayectos larguísimos y el alza de divorcios los han convertido en una figura más que crucial en la crianza de innumerables infancias: ya no sólo consienten y brindan cariño, sino que ahoran significan seguridad, guía y contención.
No obstante, esta situación en la que cohabitan abuelos, hijos y nietos, exige límites claros para preservar el bienestar de cada miembro de la familia.
- No se trata de sustituir paternidad ni maternidad. La responsabilidad legal, formativa y disciplinaria corresponde a padres y madres. Los abuelos deberían poder disfrutar del cariño hacia sus nietos sin que se les imponga como criadores.
- Prevención del desgaste físico y mental. La salud y el descanso de las personas mayores pueden afectarse severamente si se les impone la obligación total de cuidar a sus nietos.
- Respeto al ciclo natural del cuidado. Quienes ya protegieron a sus hijos merecen una etapa de retiro digna en la que el cuidado y la paciencia se les brinden recíprocamente.

Conclusión: Derechos, autonomía y bienestar
Al abordar el envejecimiento, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado que “las personas de edad impulsan la acción local y mundial: nuestras aspiraciones, nuestro bienestar y nuestros derechos”.
Este mensaje nos invita a visibilizar a quienes hoy son abuelos, a aceptar que tienen voz propia, aspiraciones vivas y derecho a estar tranquilos. No se trata de que ellos cuiden: se trata de cuidar de ellos y, con ello, tener un compromiso con su bienestar y su libertad.
Reconocer a nuestros abuelos, tanto sus virtudes como sus carencias, así como su contexto, es reconocernos a nosotros mismos, a nuestro misterioso origen, que seguramente se encuentra mucho más lejos de lo que podemos imaginar.
Compartir con ellos, mirarlos, encontrar en su rostro a nuestros padres y a nosotros, es valorar todas esas historias, alegres o tristes, que existieron para que nacieran nuestras historias, para que les dieran vida.
Los abuelos son parte de los cimientos sobre los que nos construimos; son vidas importantes a pesar de ser tan distintos a nosotros, incluso contrarios. Al obsequiarles atención y paciencia de manera constante, este 28 de agosto puede dejar de ser una simple efeméride y convertirse en otro honesto acto de respeto, cariño o gratitud.
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