Aura: de trasmitirla a farmearla resume una clara transformación lingüística: una palabra que ha estado vinculada con lo espiritual, lo invisible…hoy forma parte del lenguaje cotidiano de los jóvenes.
Este recorrido entre religión, esoterismo, cultura popular y redes sociales muestra cómo una palabra milenaria puede reinventarse para describir las nuevas formas de construir identidad y reconocimiento.
Aura: Origen etimológico
La palabra aura llega al español a través del latín aura, que significaba ‘brisa’, ‘viento suave’ o ‘aire’.
Pero su raíz es más antigua procede del griego clásico αὔρα (aúra). En griego, este término también designaba el ‘aire fresco de la mañana’ o la ‘brisa ligera’.
¿Cómo llegó a significar lo que entendemos actualmente?
A partir de la idea de un “soplo” o una presencia atmosférica, aura comenzó a utilizarse metafóricamente para describir una cualidad o influencia que parece emanar de una persona, lugar u objeto.
Por ejemplo, cuando decimos: “Ese lugar tiene un aura de misterio.” Lingüísticamente, aura funciona como una metáfora de la impresión, ambiente o cualidad intangible que percibimos.
Existe, además, un significado religioso y esotérico, según el cual el aura sería una especie de emanación, energía o campo que rodearía a los seres vivos. Este concepto pertenece a determinadas tradiciones religiosas, ocultistas y espiritualistas.
De la misma manera, en medicina, aura adquirió un significado técnico diferente, ya que designa determinados síntomas perceptivos que preceden o acompañan algunas afecciones neurológicas, particularmente ciertos tipos de migraña y crisis epilépticas.
Aura y esoterismo: el origen de una energía invisible
La palabra aura es una construcción del esoterismo occidental moderno, especialmente de los siglos XIX y XX, que reinterpretó conceptos religiosos anteriores y los combinó con ideas procedentes del hinduismo, budismo, cristianismo, espiritismo, mesmerismo y posteriormente del movimiento New Age.
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Del halo sagrado al aura individual
El arte cristiano desarrolló halos y aureolas alrededor de Cristo y los santos, además, existen representaciones luminosas alrededor de figuras budistas y otras imágenes religiosas.
En la iconografía religiosa, la luz normalmente expresa santidad, gloria, iluminación o condición sobrenatural. No implica necesariamente la teoría posterior de que cada ser humano posea un campo multicolor cuyo aspecto revele personalidad, emociones y salud.
El cambio decisivo ocurre cuando el resplandor deja de ser exclusivamente signo de santidad y comienza a concebirse como una estructura invisible presente en todos los seres humanos.

El siglo XIX: el momento decisivo
Durante el siglo XIX europeo confluyeron varias corrientes: espiritismo, ocultismo, mesmerismo o “magnetismo animal”, investigaciones sobre fenómenos psíquicos y un creciente interés occidental por las religiones de India y Asia.
En ese contexto apareció la sociedad teosófica, fundada en 1875 y asociada especialmente con Helena P. Blavatsky. La teosofía intentaba encontrar una sabiduría universal subyacente a las distintas religiones.
Investigaciones históricas contemporáneas señalan que muchas de las categorías que hoy parecen tradicionales —cuerpo sutil, aura, planos, chakras, cuerpos energéticos— fueron sistematizadas en buena medida por escritores ocultistas y particularmente por teósofos hace aproximadamente un siglo.
Posteriormente, autores teosóficos como Annie Besant y Charles W. Leadbeater desarrollaron sistemas mucho más elaborados. Leadbeater relacionó el aura con los chakras y asignó significados psicológicos y espirituales a diferentes colores.
¿Para qué se utiliza el aura?
Dentro de prácticas esotéricas contemporáneas, al aura se le atribuyen principalmente funciones de diagnóstico simbólico y espiritual.
Una persona que afirma “leer” auras puede interpretar colores, intensidad, extensión o supuestas irregularidades como indicadores del estado emocional, personalidad, desarrollo espiritual o bienestar de otra persona.
Dependiendo de la escuela, por ejemplo, el azul puede asociarse con serenidad o espiritualidad; el rojo con vitalidad, deseo o intensidad, sin embargo, diferentes autores asignan significados diferentes a los mismos colores.
La idea también se aplica a prácticas de meditación, “limpieza del aura”, imposición de manos, Reiki y otras formas contemporáneas de espiritualidad energética. En ellas, el aura suele funcionar como una especie de interfaz conceptual entre cuerpo, emociones y espíritu.
La asociación con los chakras
Los chakras sí tienen antecedentes en tradiciones religiosas y tántricas del sur de Asia, pero la representación occidental popular de siete chakras perfectamente alineados, cada uno asociado a un color del arcoíris y conectado con un aura cromática es resultado de una reinterpretación moderna.
Es decir, hubo una mezcla religiosa desde tradiciones indias, ocultismo europeo, teosofía y lenguaje pseudocientífico se combinaron hasta acuñar el concepto occidental moderno del aura energética.

¿Por qué se hizo tan popular?
A finales del XIX y comienzos del XX, electricidad, electromagnetismo, rayos X y radioactividad estaban transformando la comprensión occidental de la naturaleza. De pronto resultaba evidente que existían fuerzas reales que eran invisibles al ojo humano.
La idea de que alrededor del cuerpo pudiera existir una energía invisible adquiría una apariencia de veracidad.
Un caso relevante fue el médico británico Walter J. Kilner, quien publicó The Human Atmosphere en 1911. Kilner sostenía que alrededor del cuerpo existía una neblina observable mediante determinados filtros químicos. Es importante señalar que él mismo insistía en que intentaba estudiar un fenómeno físico y no ocultista.
Sus afirmaciones ayudaron a proporcionar al concepto del aura un vocabulario experimental. Incluso Nature documentaba en 1932 investigaciones y afirmaciones acerca de la denominada “aura” humana, describiéndola explícitamente como una emanación postulada por ocultistas.
Fotografía Kirlian y cultura New Age
Durante el siglo XX aparecería otro elemento: fotografías en las que objetos y partes del cuerpo parecían presentar halos luminosos. La llamada fotografía Kirlian terminó siendo interpretada popularmente como una manera de “fotografiar el aura”.
Posteriormente, desde aproximadamente las décadas de 1960 y 1970, la cultura New Age reunió todavía más elementos: chakras, meditación, astrología, reencarnación, yoga occidentalizado, cristales, sanación energética y aura.
Así, algo que a comienzos del siglo XX pertenecía principalmente a círculos teosóficos y ocultistas terminó entrando en la cultura popular.
Aura: ¿cómo se farmea?
En el lenguaje juvenil contemporáneo, “aura” conserva algo de la antigua idea de una cualidad que “emana” de la persona, pero ha perdido en gran medida su contenido espiritual.
Para muchos jóvenes, especialmente en redes sociales, aura significa aproximadamente presencia, carisma, magnetismo, estilo o capacidad de resultar naturalmente impresionante. Merriam-Webster documentó esta acepción y señaló su expansión en redes durante 2024.
Los “aura points”: convertir el prestigio en un videojuego
Los jóvenes comenzaron a hablar humorísticamente de “puntos de aura” (aura points), como si la presencia social fuese una puntuación de videojuego. El fenómeno se viralizó especialmente en TikTok durante 2024.
Por ejemplo: Encestas una pelota desde muy lejos sin mirar: +5,000 aura. Te tropiezas inmediatamente después: −10,000 aura.
De ahí nace el “aura farming”
Aura farming significa realizar determinadas acciones para cultivar deliberadamente una imagen de carisma, misterio, confianza o estilo, preferiblemente aparentando que ocurre espontáneamente.
El término mezcla aura con farming, procedente del vocabulario de los videojuegos: repetir acciones para acumular experiencia, objetos o recursos. Merriam-Webster y Dictionary.com documentan precisamente esa composición.

La fiebre de las “batallas de aura” presenciales
La tendencia dio un salto cualitativo cuando dejó de ser solo un comentario en redes para convertirse en un evento social masivo: las “batallas de aura” .
Estas competencias, que se han vuelto virales en países como México, Argentina, Chile y Ecuador, funcionan de la siguiente manera: generalmente son duelos uno contra uno, donde dos participantes se enfrentan frente a un círculo de público. No hay contacto físico. Los competidores buscan impresionar al público a través de una serie de gestos, poses, bailes, miradas fijas y caminatas (como las “aura walk”) que proyecten seguridad y control. El objetivo es “tener más aura” que el rival.
Repertorio de gestos para farmear
Los participantes usan un lenguaje corporal lleno de referencias a la cultura de internet. Algunos de los gestos más populares incluyen :
Six-seven (6-7)
Un movimiento de manos alternado, popularizado por el rapero Skrilla y el basquetbolista LaMelo Ball.
Poses Sigma
Posturas que proyectan indiferencia, seguridad y autosuficiencia, con brazos cruzados y mirada seria .
Mewing
Una técnica facial para marcar la mandíbula, muy popular en memes.
Ajustarse las gafas o señalarse a sí mismo: Gestos que transmiten una actitud de “sé que lo hice bien”
Conclusión
La antigua emanación espiritual terminó convertida, en el ecosistema de TikTok, anime y videojuegos, en una emanación de estatus. Esa continuidad metafórica explica probablemente por qué una palabra griega de más de dos mil años funciona tan naturalmente dentro del slang de la generación Z y Alpha.

