Therians humanos: Desde la Psicología

Los Therians (o teriantropos) son personas que se identifican, a un nivel psicológico o espiritual, con un animal no humano. No creen ser físicamente el animal, sino que sienten que su esencia interna, su “yo”, está ligada a una especie animal específica, a la que denominan su “teriotipo” (o theriotype). Esto nos lleva a la pregunta: Therians humanos: ¿padecen trastorno mental?

Las personas con esta preferencia se manifiestan a través de comportamientos, instintos o una forma particular de percibir el mundo.

En las últimas semanas, este tema se ha convertido en tendencia en redes sociales, tomando forma como movimiento o subcultura principalmente, en el que la gente narra una identidad “antrozoomórfica” (animal-humana) y construye comunidad alrededor de ello.

¿Por qué es importante analizar el fenómeno social?

Es importante analizar este tema porque, paralelo a los therians que son reconocidos como una subcultura, se ha acentuado el concepto de “teriantropía clínica”, un fenómeno psiquiátrico raro donde existe una creencia delirante de transformarse en un animal.

En ese sentido, hay una revisión que usa “clinical therianthropy” para los casos delirantes (contexto psicopatológico), que no equivale a pertenecer a una comunidad “therian” en internet.

¿Cómo surgieron los therian?

El concepto de la mezcla entre humano y bestia no es nuevo. El término “teriantropía” proviene del griego thēríon (θηρίον, “bestia” o “animal salvaje”) y anthrōpos (ἄνθρωπος, “ser humano”).

El trasfondo cultural se enfoca en mitos, religiones e imaginarios (hombres lobo, metamorfosis, deidades con rasgos animales, entre otros). Pero eso no significa que el movimiento “therian” moderno venga “directamente” de una tradición continua; más bien toma ese vocabulario y símbolos para explicar vivencias identitarias contemporáneas. 

Los medios de comunicación suelen resumirlo como raíces en la idea de “therianthropy” y su asociación cultural con lo humano-animal, pero una vivencia actual entendida como identidad.

El origen del movimiento “therian” moderno (como comunidad) se localiza sobre todo en los años 1990 con el internet temprano: Trabajos académicos lo describen explícitamente como un fenómeno/movimiento en línea, donde la identidad se articula mediante foros y comunidades digitales.

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De los foros a la viralidad en 2026

Durante décadas, la comunidad therian permaneció como un fenómeno de nicho en los márgenes de Internet. Su reciente explosión en la conciencia pública se debe a factores como son:

Plataformas como TikTok, Instagram y YouTube han actuado como megáfonos. El auge del tiempo de pantalla durante la pandemia de COVID-19 (2020-2021) impulsó el descubrimiento de subculturas.

Los algoritmos de estas plataformas favorecen el contenido visual y novedoso, y los videos de jóvenes realizando “quadrobics” (correr o saltar a cuatro patas) o mostrando sus máscaras artesanales se volvieron virales, atrayendo tanto a curiosos como a nuevos  miembros.

El fenómeno saltó de la pantalla a los titulares de noticias, especialmente en América Latina (Argentina, Uruguay, México). 

La cobertura mediática de 2026 ha dado foco a reportes sobre comportamientos conflictivos, como la denuncia de una madre en Córdoba, Argentina, sobre una joven que afirmaba haber sido mordida por un grupo de therians.

Al presentar la identidad therian como un absurdo, se busca ridiculizar y deslegitimar el concepto mismo de “identidad”, afectando indirectamente a colectivos como el LGTB+ y los derechos basados en la autopercepción, como la Ley de Identidad de Género en Argentina.

El origen de los therian proviene de la década de los 90.

Therians y Furries: Diferencias

Mientras que los therians lo viven como una identidad personal e interna (quién son), los furries tienen una afición o hobby basado en el interés por personajes de animales antropomórficos (animales con características humanas, que hablan, visten, etc.). 

Los furries crean “fursonas” y disfrutan del arte y el disfraz (fursuits) como una forma de expresión creativa, no como una identidad profunda.

Es una actividad voluntaria y lúdica. La persona crea y decide cuándo “activar” su personaje, diferenciando claramente entre su vida cotidiana y su afición.

El furry fandom como tal se consolidó en la década de 1980 en Estados Unidos y tiene una estructura organizada con convenciones internacionales.

El riesgo de padecer un trastorno psicológico

La conducta de creerse o empatizar tanto con los animales al nivel de adoptarlos como personalidad ha derivado en el estudio de la “teriantropía clínica”, que es un término usado en psiquiatría para describir un fenómeno en el que una persona presenta una creencia delirante de que se está transformando (o ya se transformó) en un animal y, además, puede actuar o sentir como si hubiera adquirido rasgos de ese animal. 

En otras palabras, es una vivencia de tipo psicótico (delirante) donde la convicción se sostiene pese a evidencias en contra y suele acompañarse de alteraciones de juicio de realidad, indica Neuroscience & Biobehavioral Reviews.

En términos de teriantropía clínica, se han podido identificar 77 casos publicados; dentro de esos reportes, una proporción grande implicaba transformaciones a caninos (por ejemplo, “perro/lobo”), aunque hay variedad de “theriotypes” (animales).

Cuando el hobby se transforma en un problema psicológico

Desde un punto de vista psicológico, el problema de trastorno mental se presenta clínicamente cuando existen las siguientes evidencias:

Creencia delirante de transformación (actual o pasada)

La persona puede decir “soy un lobo”, “me estoy convirtiendo en perro”, “ya no soy humano”. Esta certeza suele ser rígida y no se modifica con argumentos lógicos. Esto es el núcleo descrito tanto en teriantropía clínica como en licantropía clínica.

Experiencias corporales anómalas (cenestésicas) y percepciones de cambio

Algunos casos refieren sensaciones de crecimiento de pelo, cambios en mandíbula/dientes, extremidades, olfato, etc. En clínica, estas experiencias pueden funcionar como “evidencia subjetiva” que alimenta el delirio (no es requisito universal, pero aparece con frecuencia en reportes). 

Conductas congruentes con el animal

Por ejemplo, aullar, gruñir, caminar en cuatro puntos, comer “como animal”, evitación social por “ser peligroso”, etc

Comorbilidad con psicosis u otros cuadros

La teriantropía/licantropía clínica se reporta en contextos como esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, depresión psicótica o trastorno bipolar con síntomas psicóticos, y también se ha descrito asociada a condiciones neurológicas en algunos casos.

La diferencia entre los Therians y Furries radica en el nivel de identidad.

Entonces… ¿Está mal ser un therian?

La psiquiatría contemporánea —según el DSM-5-TR de la Asociación Americana de Psiquiatría y la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud— no clasifica como trastorno mental una identidad o vivencia interna por el simple hecho de apartarse de la norma social

Para que exista un trastorno, deben cumplirse criterios como: Presencia de disfunción psicológica o biológica, malestar clínicamente significativo o deterioro funcional importante en áreas como trabajo, estudio o relaciones interpersonales. 

Además, el DSM-5-TR señala explícitamente que la desviación respecto a normas culturales no constituye por sí misma un trastorno mental.

Las personas que se identifican psicológica o espiritualmente con un animal, generalmente con plena conciencia de que biológicamente son humanas.

Por lo tanto, desde la psiquiatría, la diferencia fundamental es el juicio de realidad y el funcionamiento. Si una persona se identifica como therian, mantiene conciencia de que es humana, no presenta delirios ni alucinaciones, y su vida personal, académica o laboral no está deteriorada, no hay base diagnóstica para considerarlo un trastorno mental.

Si la persona cree literalmente que su cuerpo se está transformando en un animal, mantiene esa convicción de manera delirante y presenta deterioro funcional o síntomas psicóticos asociados, entonces no se trata simplemente de “ser therian”, sino de un fenómeno psicopatológico que debe evaluarse clínicamente.

La pregunta de si los therian tienen trastorno mental se ha puesto en tendencia.

Conclusión

Sentirse therian o ser furry no constituye un trastorno mental si la persona mantiene conciencia de su condición humana.

La intervención psiquiátrica solo es pertinente cuando la vivencia forma parte de un cuadro clínico con pérdida de juicio de realidad o deterioro significativo. La diferencia fundamental no es cultural, sino clínica.

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24 respuestas

    1. En Universidad Humanitas abordamos temas de interés no sólo para la comunidad universitaria y demás tendencias.
      Agracedemos tu comentario. Saludos

  1. Buenos días,

    Interesante el artículo.

    Me gustaría saber la diferencia, para llevarlo a un término psiquiátrico, entre el Therian, que se cree realmente el animal, y el LGTB+ que se percibe hombre o mujer. Me inquieta porque considero que si una persona es XY o XX entiendo que debe ser hombre o mujer independientemente de su preferencia, la cual debe ser respetada como el ser humano que es.

    Agradezco de antemano.

    1. Hola Julio:
      Gracias por leer el artículo y por compartir tu inquietud.

      La comparación que mencionas suele surgir, pero se trata de fenómenos distintos.
      El término therian describe a personas que sienten una identificación simbólica o espiritual con un animal dentro de comunidades de internet; no es una categoría reconocida por manuales clínicos como el DSM-5 o la CIE-11.

      En cambio, la identidad de género es un concepto ampliamente estudiado en psicología y medicina, que se refiere a la vivencia interna del género y puede o no coincidir con el sexo asignado al nacer. Organismos como la OMS y asociaciones psicológicas internacionales la consideran parte de la diversidad humana.

      Gracias nuevamente por tu participación y por contribuir a la conversación.

  2. Aunque no haya intención de hacer daño, actuar de forma animal en espacios públicos sin contexto ni evento rompe normas mínimas de convivencia y puede generar confusión o malestar en otros.
    Esto no invalida la identidad therian; solo pone límites éticos y sociales a cómo se expresa.
    Contexto y control:
    Igual que los furries controlan cuándo “activan” su fursona, los therians también deberían adaptar su comportamiento público al contexto social para evitar conflictos o incomodidad.
    Aquí la clave es la distinción entre identidad interna (privada) y comportamiento externo (público)

    1. Hola, muchas gracias por compartir tu reflexión desde el punto de la convivencia social.

      Como bien señalas, el tema abre un diálogo interesante entre la vivencia personal de la identidad y de la manera en la que se expresa en espacios públicos.

      Desde el enfoque del artículo, nuestro objetivo es ofrecer información y contexto desde la Psicología, promoviendo la comprensión del fenómeno sin emitir juicios ni establecer normas sobre cómo deben actuar las personas.

      Sin embargo, creemos que conversaciones como ésta y comentarios como el tuyo, enriquecen el análisis, ya que permiten considerar distintas perspectivas sobre identidad, contexto social y convivencia.

      Agradecemos mucho tu aporte al debate. Sigue leyendo los artículos del Blog Humanitas.

  3. Hola, buen día.

    Soy estudiante de Psicología y me aclararon un par de dudas sobre el tema que me parece algo particular. Pero me gustaría señalar que el artículo no es incorrecto en su propósito de informar que la identidad therian no constituye por sí misma un trastorno mental, pero considero que requiere mayor precisión en algunos puntos.
    En particular, sería importante afinar el uso de ciertas cifras, revisar la formulación de algunas afirmaciones sociopolíticas y delimitar con mayor claridad la diferencia conceptual entre fenómeno cultural y fenómeno psicopatológico.

    1. Hola, buen día. Gracias por tu comentario y por tomarte el tiempo de leer el artículo con una mirada académica. 🙌

      Es muy valioso que, desde tu formación en Psicología, señales la necesidad de mayor precisión conceptual. Coincidimos en que cuando se abordan temas relacionados con identidad y salud mental es fundamental diferenciar con claridad entre un fenómeno cultural o identitario y un cuadro psicopatológico clínicamente definido. Saludos

  4. Si al final no se sienten literalmente un animal, no deberían atacar ni hacer cosas que un animal supuestamente haría como morder y ladrar con enojo, si al final saben tambien lo “bueno y lo malo” como códigos sociales, sabiendo que puede afectar a los demás.

    1. Gracias por compartir tu punto de vista. 🙌

      En esta comunidad buscamos precisamente eso: abrir la conversación desde el respeto y la empatía, incluso cuando hay desacuerdos.
      Saludos

  5. Que lindo que al fin alguien se tomó el tiempo de aclarar esto, hay tanto desinformación y la gran mayoría ni si quiera se molesta en buscar la definición además que la comunidad Therian hasta recibiendo un hate masivo, cuando ellos mismos han aclarado que no se creen animales, simplemente es una conexión espiritual o expresión de su espiritualidad, muchas gracias por dar está información aunque yo ya la sabía, ojalá más personas lo leyeran 🙂

  6. Hola buenas tardes, podría proporcionarme mas estudios, informes o historiales que hablen de este tema con un poco mas de profundidad, por favor y bonito día.

    1. Buen día Rodrigo.
      Recibimos tu mensaje de manera correcta.
      Te comentamos que respecto a la teriantropía clínica, no existen muchos estudios formales, aunque sitios como sciencedirect.com suelen ser una buena referencia.
      Es importante recordar que este aspecto psicológico está vinculado de manera cultural con la licantropía clínica o Zoantropía, las cuales están catalogadas como síndromes. A continuación te brindamos algunas referencias bibliográficas:
      Blom, J. D. (2014). When doctors cry wolf: A systematic review of the literature on clinical lycanthropy. History of Psychiatry.
      Germain, A., et al. (2021). Clinical Lycanthropy, Neurobiology, Culture: A Systematic Review. Frontiers in Psychiatry.
      Daffner, K. R., Gale, S. A., & McGinnis, S. M. (2014). Clinical Lycanthropy: Delusional Misidentification of the “Self”. The Journal of Neuropsychiatry and Clinical Neurosciences.
      Esperamos que sean útiles.
      Saludos

    1. Buen día Jorge:
      Recibimos y agradecemos tu mensaje.
      Cuéntanos, ¿qué otro tema te gustaría leer en el blog?
      Saludos

  7. Lamentable que teniendo tan buenos psicólogos en todos los campus, publican contenido relacionado con la psicología a un “encargado de contenido “ que ciertamente no es psicólogo y que claramente se puede ver que uso ChatGPT en todo.

    1. Hola Criss:
      Respetamos tu punto de vista.
      Te comentamos que nuestro contenido está fundamentado con marcos teóricos de Psicología y documentos internacionales como el DSM-5-TR de la Asociación Americana de Psiquiatría y la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud.
      De cualquier forma, consideramos tus comentarios.
      Saludos.

    2. Pues si dice la verdad,pero si sigues en la ignorancia vas a terminar siendo algo que no quieres,intenta ser amable aunque te dé “asco”.

    3. Buen día Martina:
      Recibimos tu mensaje.
      Coincidimos en que cuando hablamos de salud mental y de identidades minoritarias, es importante mantener un tono respetuoso. Desde la psicología, la discusión no se centra en descalificar, sino en comprender fenómenos y distinguir entre identidad, creencias culturales y posibles cuadros clínicos cuando los hay.
      Saludos

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