Era axial: “el pasado nos tiene que ayudar a entender cómo hemos llegado aquí”: Germán Ortega Chávez

“Es un sembrador de semillas que siempre germinan en todos los que lo escuchan”.

Con estas palabras, la doctora Margarita Islas dio la bienvenida a Germán Ortega Chávez ante la comunidad de Universidad Humanitas. 

Su intervención ante los jóvenes fue breve, pero encerraba una promesa que marcaría el sentido del encuentro: 

“Hoy tienen la oportunidad de conocer a un maravilloso personaje que, confieso, viene de otra era. Lo conozco de toda la vida y quizá de otras. Es un sembrador de semillas que siempre germinan en todos los que lo escuchan. De este lugar saldrán pensando en grande”, aseguró con convicción. 

La doctora Margarita Islas presentó a Germán Ortega como un “sembrador de semillas que germinan en quienes lo escuchan”.

¿Quién es Germán Ortega Chávez?

Historiador de formación y divulgador por vocación, Germán Ortega Chávez ha dedicado su trayectoria a explorar los vínculos entre las ciencias, las humanidades y las distintas expresiones de la cultura. 

Sus estudios de Historia en la UNAM, Biología en la UAM y Arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia reflejan una curiosidad intelectual que también ha llevado a las aulas universitarias, a diversos medios de comunicación y a la televisión, donde es reconocido por su participación en La dichosa palabra, de Canal 22.

Y gracias a esta mirada multidisciplinaria, condujo a los estudiantes por más de dos milenios de historia para descubrir cómo las antiguas civilizaciones transformaron nuestra manera de entender el mundo y por qué, en pleno siglo XXI, podríamos estar viviendo una revolución semejante.

“Estamos en una época de cambios maravillosos”, expresó Germán Ortega al iniciar su conferencia sobre la era axial.

A partir de ese momento, los mapas, los acontecimientos históricos y las reflexiones filosóficas se entrelazaron para construir una idea central: la humanidad nunca ha dejado de transformarse y comprender su historia es indispensable para reconocer el lugar que ocupamos en ella.

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¿Qué es la era axial y por qué cambió la historia de la humanidad?

Para comprender el presente, Germán propuso mirar hacia uno de los periodos más trascendentes de la historia del pensamiento.

En 1949, el filósofo alemán Karl Jaspers formuló el concepto de era axial para identificar una etapa de profundas transformaciones filosóficas, religiosas y culturales que se situó,  aproximadamente, entre los años 800 y 200 antes de Cristo.

La palabra axial proviene del latín axis, que significa eje. Bajo esta perspectiva, aquel periodo representó un punto de inflexión en la historia de la humanidad, pues surgieron corrientes de pensamiento que, miles de años después, continúan influyendo en nuestras sociedades.

¿Estamos viviendo una segunda era axial?

Después de recorrer siglos de historia, el conferencista trasladó su reflexión al presente; el escenario es distinto, pero algunas de las preguntas siguen siendo las mismas.

Hoy, millones de personas intercambian información de manera inmediata. Los avances científicos modifican nuestra comprensión de la vida, la tecnología transforma la educación y el trabajo, y los acontecimientos que ocurren al otro lado del planeta tienen repercusiones en nuestra realidad cotidiana.

Al mismo tiempo, enfrentamos desafíos que trascienden las fronteras nacionales, como el cambio climático, las tensiones geopolíticas y la necesidad de construir nuevas formas de convivencia.

En este contexto, algunos filósofos y estudiosos de las transformaciones culturales han planteado la posibilidad de que la humanidad atraviesa una segunda era axial.

“Hoy estamos en un mundo muchísimo más unido que en esa época. Y eso nos va a estimular, evidentemente, a entrar en un nuevo mundo”. 

Germán Ortega retomó esta interpretación para explicar por qué nuestro tiempo podría representar otro punto de inflexión en la historia.

Primera era axial vs. segunda era axial

Si la primera era axial estuvo marcada por profundas transformaciones del pensamiento, la posible segunda era axial plantea el desafío de comprender qué significa vivir en una sociedad globalmente interconectada.

Las antiguas rutas comerciales permitieron que las ideas viajaran durante meses o años. Hoy, las plataformas digitales posibilitan su circulación en segundos.

Sin embargo, la velocidad de la información no garantiza una mayor comprensión.

Podemos conocer lo que sucede en cualquier parte del mundo sin entender necesariamente sus causas. Podemos acceder a millones de datos sin cuestionar su significado.

Por ello, el verdadero reto no consiste únicamente en estar conectados, sino en aprender a dialogar, contrastar conocimientos y comprender perspectivas diferentes.

La segunda era axial es una hipótesis interpretativa y no una etapa histórica demostrada. No obstante, ofrece una manera de reflexionar sobre la magnitud de los cambios contemporáneos.

Filósofos y estudiosos de las transformaciones culturales han planteado la posibilidad de que la humanidad atraviesa una segunda era axial.

Abrirse a otras ideas también significa descubrir quiénes somos

Entre los momentos más significativos de la conferencia destacó una reflexión que Germán Ortega dirigió especialmente a los jóvenes:

“La mente, la vida humana se enriquece justo del traslape y del contacto con otros seres humanos”.

Después de explicar cómo las civilizaciones antiguas transformaron sus conocimientos mediante el intercambio cultural, el conferencista trasladó aquella enseñanza a la experiencia individual.

“Abrirte a otros seres humanos, a sus otras ideas, a sus conocimientos, a sus filosofías, a sus costumbres hacen que empieces a verte, a cuestionar, a cobrar conciencia de quién eres”.

Para explicarlo, recurrió al principio del contraste: comprendemos mejor aquello que conocemos cuando somos capaces de compararlo con algo diferente.

Una persona que permanece rodeada únicamente de quienes comparten sus creencias difícilmente encuentra motivos para cuestionarlas.

En cambio, el encuentro con otras formas de pensar puede convertirse en una oportunidad para reconocer sus propias convicciones, reconsiderar algunas de ellas y ampliar su comprensión de la realidad.

El pasado es una forma de comprender el presente

¿Por qué estudiar acontecimientos ocurridos hace cientos o miles de años cuando el mundo parece transformarse todos los días? La respuesta de Germán Ortega fue uno de los ejes más significativos del encuentro:

“Todo lo que sabemos, todo lo que aprendemos, tiene que servirnos hoy, aquí, en el presente”. Y añadió: “Nos tiene que ayudar el pasado, nos tiene que ayudar para entender cuál ha sido el camino por el que hemos llegado aquí”.

La historia permite reconocer los avances que heredamos de otras generaciones, pero también comprender sus conflictos, errores y contradicciones.

Así, el pasado deja de ser una sucesión de fechas, imperios y personajes para convertirse en una herramienta que nos permite interpretar el presente.

Pensar en grande también significa reconocer que nuestra visión del mundo nunca está terminada, que siempre existen otras historias por conocer y otras voces por escuchar.

Los valores que trascienden las fronteras y las épocas

Hacia el final de su intervención, Ortega Chávez planteó que, aunque las sociedades han desarrollado distintas tradiciones morales, existen valores que pueden ayudarnos a reconocernos como parte de una misma humanidad.

“Hay valores universales, que son la humildad, la generosidad, la tolerancia, la paciencia, el perdón”. Y agregó uno más, tan sencillo como profundamente humano: “el poderte reír de ti mismo”.

Después de recorrer las transformaciones de grandes civilizaciones, el mensaje regresó a la dimensión individual.

La humildad nos permite reconocer cuánto nos falta por aprender. La tolerancia abre la posibilidad de escuchar a quienes piensan diferente. 

La generosidad nos invita a compartir nuestros conocimientos y la paciencia nos recuerda que comprender al otro requiere tiempo. 

Estos principios adquieren relevancia porque ningún avance tecnológico puede sustituir la capacidad humana de dialogar, comprender y convivir.

Pensar en grande: el desafío de las nuevas generaciones

La conferencia de Germán Ortega Chávez en Universidad Humanitas fue una invitación a reconocer que las grandes transformaciones de la humanidad también comienzan cuando alguien se atreve a cuestionar aquello que parecía inamovible.

Hace más de 2 mil 500 años, diferentes pensadores formularon preguntas que modificaron nuestra comprensión de la existencia. Hoy, las nuevas generaciones viven en un mundo donde el conocimiento circula con una velocidad sin precedentes y donde las posibilidades de intercambio parecen multiplicarse cada día.

Pero el acceso a la información plantea también una responsabilidad: aprender a utilizarla con conciencia, pensamiento crítico y sensibilidad hacia los demás.

Quizá por eso las palabras que la doctora Margarita Islas pronunció al inicio del encuentro adquieren un sentido todavía más profundo: “De este lugar saldrán pensando en grande”.

Pensar en grande también significa reconocer que nuestra visión del mundo nunca está terminada, que siempre existen otras historias por conocer y otras voces por escuchar.

Significa comprender que el futuro no se construye únicamente con tecnología, sino también con conocimiento, empatía y valores.

Y si el pasado nos ayuda a entender cómo hemos llegado hasta aquí, corresponde a las nuevas generaciones preguntarse hacia dónde queremos ir.

Porque la historia no termina en los libros: continúa en las decisiones que tomamos cada día.

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