Películas tristes en Netflix: qué ver si quieres llorar y sentirte mejor después

Seamos honestos: Hay días en los que solo quieres distraerte y no pensar en nada. A veces, lo único que se antoja es ver películas tristes en Netflix para atravesar ese mood extraño de “no sé qué tengo, pero quiero llorar”.

Y sí, puede sonar contradictorio, pero justo ahí está el punto. Una buena historia triste puede ayudarte a soltar lo que llevas dentro. Y, aunque duela, también puede ser liberador.

Si estás en ese momento, aquí tienes algunas recomendaciones de películas de amor, desamor y de perritos (sí, esas pegan peor) para tu próxima tarde de pelis.

Prepara un snack, tu bebida favorita, una cobija y muchos pañuelos, porque con estas opciones es muy probable que termines llorando un poco.

¿Por qué ver películas tristes en Netflix se siente tan bien?

Muchos nos hemos sentido abrumados por cuestiones cotidianas como las tareas, el trabajo o situaciones personales relacionadas con la pareja o la familia.

Y aunque solemos creer que podemos lidiar con esas emociones, muchas veces se acumulan o se bloquean de manera inconsciente.

Esto no solo afecta nuestro estado de ánimo, sino que también puede provocar estrés, falta de sueño y mal humor, entre otros efectos negativos.

Por esa razón, algunos expertos sugieren recurrir a lo que en psicología se conoce como catarsis emocional.

La catarsis emocional consiste en liberar emociones reprimidas a través de distintas formas de expresión: escribir, gritar, hacer ejercicio, hablar con alguien o incluso llorar.

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Este tipo de acciones ayuda a soltar tensiones internas y, en muchos casos, a procesar experiencias difíciles, generando una sensación de alivio y ligereza.

Y aunque reír, bailar o escribir también funcionan, llorar intensamente —ya sea con un libro o una película— suele ser una de las formas más efectivas de liberar lo que llevamos dentro.

Películas tristes de amor en Netflix

Piénsalo así: tú, tu mantita favorita, un bote de helado y un maratón de películas que te harán reír y llorar en cuestión de minutos; Suena a un buen plan.

Aquí te dejo algunas recomendaciones de películas tristes para llorar por amor, desamor, de felicidad y con animalitos. Elije sabiamente cuál es la mejor para ti.

Historia de un matrimonio, 2019

Esta película narra la historia de Charlie y Nicole, un matrimonio en proceso de divorcio. Nicole, una actriz que dejó su carrera para apoyar a Charlie —director de teatro en Nueva York—, comienza a sentirse relegada y emocionalmente abandonada.

En un intento por salvar la relación, acuden a terapia de pareja, donde se les pide escribir lo que aman del otro. Sin embargo, Nicole es incapaz de compartir sus sentimientos.

Cuando surge una oportunidad laboral en Los Ángeles, Nicole decide mudarse con su hijo Henry, marcando el inicio de una separación que, aunque pretende ser amistosa, pronto se complica al involucrar abogados y viejas heridas.

La película alcanza su punto más conmovedor al final. Con Henry leyendo la carta de Nicole en voz alta sobre las cosas que le gustan de Charlie. Con Nicole atándole los zapatos a Charlie mientras carga a su hijo. Y mostrando una convivencia que ya no es la misma pero que aún conserva afecto.

Marriage Story duele porque muestra que el amor no siempre desaparece cuando una relación termina. A veces, simplemente cambia de forma, dejando atrás una nostalgia profunda por lo que fue y ya no puede ser.

A dos metros de ti, 2019

La historia sigue a Stella Grant, una adolescente con fibrosis quística que ha aprendido a vivir bajo estrictas rutinas médicas.

Su vida cambia cuando conoce a Will Newman, un joven con la misma enfermedad, pero con una actitud completamente opuesta y poco dispuesto a seguir las reglas.

Debido a su condición, ambos deben mantenerse a una distancia mínima para evitar contagiarse bacterias potencialmente mortales.

Aun así, la conexión entre ellos crece rápidamente, transformándose en un romance tan intenso como imposible, donde el mayor deseo —tocarse— es también el mayor riesgo.

Entre escapadas, discusiones y momentos compartidos, Stella se enfrenta a una decisión crucial cuando aparece la oportunidad de un trasplante de pulmón.

Un accidente pone en peligro su vida, obligando a ambos a confrontar la realidad de su enfermedad y el costo de aferrarse el uno al otro.

La película resulta especialmente dolorosa porque convierte algo tan simple como el contacto físico en un deseo inalcanzable.

Mujer viendo película triste en Netflix con palomitas.

Películas tristes en Netflix para llorar por desamor

Malcolm & Marie, 2021

Malcolm & Marie retrata una noche intensa en la vida de una pareja tras el estreno de la película de Malcolm, un director en ascenso.

Lo que comienza como una celebración pronto se quiebra cuando Marie expresa su molestia por no haber sido mencionada en el discurso de agradecimiento, detonando una discusión que revela heridas más profundas.

A lo largo de la noche, ambos se enfrentan en una serie de confrontaciones cargadas de reproches, inseguridades y verdades incómodas.

Entre el orgullo de Malcolm y la vulnerabilidad de Marie, la conversación se convierte en un vaivén emocional. Ahí, el amor, el resentimiento y la necesidad de validación se entrelazan constantemente.

Cada pausa parece un respiro, pero también el preludio de una nueva herida, dejando claro que no se trata solo de una discusión aislada, sino de una dinámica que se repite y desgasta.

La película resulta incómoda y dolorosa porque muestra cómo el amor puede convertirse en un campo de batalla cuando la comunicación se rompe.

Si supieras, 2020

The half of it, sigue a Ellie Chu, una estudiante brillante e introvertida que ayuda a sus compañeros escribiendo tareas por dinero.

Su rutina cambia cuando Paul, un chico amable pero torpe, le pide ayuda para escribir cartas de amor dirigidas a Aster, la chica que le gusta.

Lo que comienza como un simple encargo pronto se vuelve más complejo de lo esperado.

A través de mensajes y palabras prestadas, Ellie empieza a conectar profundamente con Aster, descubriendo en ella una sensibilidad que va más allá de lo que Paul percibe.

Sin embargo, ese vínculo se construye desde el anonimato, lo que la obliga a ocultar sus propios sentimientos mientras ayuda a otro a acercarse a la persona que le gusta.

La situación se complica cuando las emociones dejan de caber en las palabras escritas.

Entre la lealtad hacia Paul, su miedo al rechazo y la confusión de Aster, Ellie se enfrenta a la dificultad de ser honesta consigo misma en un entorno donde siempre ha preferido pasar desapercibida.

Si supieras no busca un final convencional, sino que deja una reflexión más honesta: a veces, querer a alguien implica dejarlo ir.

Películas tristes en Netflix de perros (y otros animales)

Marley y yo, 2008

La historia sigue a John y Jenny, una joven pareja que comienza su vida juntos mientras intentan abrirse camino profesionalmente.

Como parte de esta nueva etapa, adoptan a Marley, un labrador tan adorable como incontrolable.

A medida que los años avanzan, Marley se convierte en un testigo constante de los cambios en sus vidas: mudanzas, hijos, crisis laborales y momentos de felicidad.

Aunque su comportamiento sigue siendo caótico, su presencia también aporta unión, enseñándoles a reír en medio del desastre y a encontrar sentido en lo cotidiano.

Lejos de ser solo una mascota problemática, Marley representa ese vínculo incondicional que acompaña incluso en los momentos más difíciles.

Su lealtad y cariño terminan dejando una huella profunda en la familia.

La película resulta especialmente triste porque conecta con algo universal: la inevitabilidad de las despedidas.

Cabe mencionar que esta película suele aparecer por temporadas en Netflix y actualmente, la plataforma cuenta con su secuela disponible.

Caramelo, 2025

Caramelo sigue la historia de un joven que enfrenta una enfermedad terminal mientras intenta encontrar sentido a sus últimos días.

En medio de este proceso aparece Caramelo, un perro callejero que irrumpe en su vida de forma inesperada, convirtiéndose poco a poco en su compañero más leal.

A través de su vínculo, ambos construyen una relación marcada por la compañía silenciosa y los pequeños momentos que rompen la rutina del hospital y el aislamiento.

Caramelo no solo representa un escape de la realidad, sino también una forma de reconectar con la vida fuera del dolor y la incertidumbre.

Mientras la salud del joven se deteriora, la presencia del perro se vuelve aún más significativa, acompañándolo en un proceso donde las palabras sobran y los gestos lo dicen todo.

Juntos crean un refugio emocional frente a una situación inevitable.

La película resulta profundamente triste porque pone en contraste la inocencia y lealtad de un animal con la fragilidad de la vida humana.

Si quieres llorar de verdad, esta recomendación es imperdible.

Okja, 2017

La película sigue a Mija, una niña que ha crecido en las montañas de Corea del Sur junto a Okja, un animal genéticamente modificado, que ella considera su mejor amiga.

Su vida tranquila se rompe cuando una poderosa corporación decide llevarse a Okja a Nueva York, como parte de un ambicioso proyecto comercial.

Decidida a recuperarla, Mija emprende un viaje que la enfrenta a un mundo completamente distinto al suyo.

Ciudades caóticas, intereses corporativos y un sistema que ve a criaturas como Okja únicamente como productos.

A medida que avanza la historia, la película expone sin rodeos las contradicciones de la industria alimentaria y el trato hacia los animales. Contrastando la pureza del vínculo entre Mija y Okja con la crueldad de un sistema que normaliza su explotación.

Okja resulta profundamente triste porque obliga a mirar de frente una realidad incómoda: el amor que sentimos por algunos animales frente a la indiferencia con la que tratamos a otros.

Aunque esta última recomendación se aleja de las historias de perritos, comparte un mensaje igual de poderoso sobre nuestra relación con los animales.

Pareja sentada viendo películas tristes en Netflix.

Otras películas clásicas para llorar: ¿Qué película triste ver según tu mood?

Si tu mood es “quiero llorar muchísimo”, estas historias no se contienen. Te confrontan, te sacuden y muy probablemente te van a dejar pensando mucho después de que terminen.

Las tres muertes de Marisela Escobedo (documental)

Una madre enfrenta al sistema de justicia mexicano tras el feminicidio de su hija, evidenciando corrupción e impunidad.

La tumba de las luciérnagas

Dos hermanos intentan sobrevivir en Japón durante la Segunda Guerra Mundial, enfrentando hambre, pérdida y abandono.

Cosas imposibles

Una mujer mayor, atrapada en una vida de violencia y soledad, encuentra una inesperada amistad que le devuelve un poco de luz.

Si tu mood es “quiero algo bonito pero triste”, estas películas equilibran ternura y dolor

Yo soy Sam

Un padre con discapacidad intelectual lucha por mantener la custodia de su hija mientras demuestra su capacidad para amarla.

Yo antes de ti

Una joven forma un vínculo profundo con un hombre que, tras un accidente, ha perdido las ganas de vivir.

Un vecino gruñón

Un hombre solitario y amargado encuentra un nuevo propósito gracias a las personas que, poco a poco, entran en su vida.

Si tu mood es “no sé por qué estoy triste, pero quiero llorar”, estas historias conectan desde lo cotidiano y lo emocional, sin necesidad de grandes tragedias.

Vidas pasadas

Dos amigos de la infancia se reencuentran años después, cuestionando el destino, el amor y las decisiones que los separaron.

Días perfectos

La rutina de un hombre solitario en Tokio revela la belleza silenciosa de lo cotidiano y la melancolía de una vida introspectiva.

Amigos intocables

La improbable amistad entre un hombre rico con discapacidad y su cuidador transforma la vida de ambos de formas inesperadas.

Conclusión

Al final, ver películas tristes no es solo una forma de pasar el tiempo, también puede ser una manera de procesar lo que sentimos.

La llamada catarsis emocional no es más que eso: darle salida a lo que hemos estado guardando.

A veces ocurre hablando, escribiendo o moviéndonos y otras, en silencio, frente a una pantalla.

Porque hay algo en las historias de amor, la pérdida y los vínculos, que nos conecta directamente con lo que somos y sentimos.

Por eso, si hoy estás en ese mood extraño de “no sé qué tengo, pero quiero llorar”, no lo evites tanto. Tal vez solo necesitas una pausa, una historia que te toque y un momento para dejar que todo fluya.

Así que elige tu película, prepara algo rico, ponte cómodo y deja que pase.

Llorar un rato no va a arreglarlo todo, pero a veces es justo lo que necesitas para sentirte un poco mejor después.

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