¿Cuándo será el próximo viaje a la Luna? Todo sobre Artemis III

Durante más de 50 años (desde el lanzamiento de la misión Apolo 17), la Luna dejó de ser un destino para los humanos. Sin embargo, eso está por cambiar. Las principales potencias espaciales están preparando su regreso, y la pregunta que cada vez más personas se hacen es clara: ¿cuándo será el próximo viaje a la Luna?

La respuesta gira en torno a una misión clave. El proyecto de la NASA —Artemis III— que busca llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar. Pero, aunque tan solo hay una fecha estimada, ya existen retrasos, competencia internacional y varios factores que hacen que este regreso sea más complicado de lo que parece.

¿Cuándo será el próximo viaje a la luna?

El próximo viaje a la Luna con astronautas está previsto para mediados del año 2027, como parte de la misión Artemis III de la NASA.

Esta misión marcaría el regreso humano a inmediaciones de la superficie lunar desde el Apolo 17 en 1972, convirtiéndose en uno de los hitos más importantes de la exploración espacial moderna.

Sin embargo, la fecha de Artemis III no es definitiva. La misión depende de múltiples desarrollos tecnológicos, como el sistema de alunizaje y las pruebas del cohete Space Launch System (SLS). Y esto ha provocado retrasos en el calendario original.

Entonces, ¿cuándo será el próximo viaje a la luna si consideramos todos estos detalles? La respuesta no es clara, pues aunque 2027 es la referencia actual, no se descartan nuevos ajustes.

Aun con estas incertidumbres, Artemis III sigue siendo el plan más avanzado y concreto para llevar humanos de vuelta a la Luna.

Su objetivo no es solo “volver”, sino sentar las bases para una presencia sostenida en el satélite, lo que abre la puerta a futuras misiones y, eventualmente, a viajes más lejanos como Marte.

¿Qué logró Artemis II y por qué es clave para Artemis III?

Como un antecedente, la misión Artemis II concluyó con éxito en abril de 2026. Esto marcó el regreso de astronautas a las inmediaciones de la Luna tras más de cinco décadas.

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Esta misión no buscaba alunizar, sino validar todos los sistemas en condiciones reales antes de intentar el descenso a la superficie.

Entre los avances más importantes, la NASA confirmó el correcto funcionamiento del cohete Space Launch System (SLS) y de la cápsula Orión en un entorno de espacio profundo.

Los sistemas críticos —como la navegación, el control térmico y el escudo térmico— operaron sin fallos relevantes.

Maniobras complejas como el sobrevuelo del lado oscuro de la Luna y el regreso con trayectoria de bajo consumo energético, también fueron un éxito.

Aunque no se trató de una misión exenta de desafíos, los problemas fueron menores, como ajustes en la gestión de residuos a bordo.

Más que fallos, Artemis II dejó lecciones clave que fortalecen la seguridad de futuras misiones. Esto validó la tecnología, la colaboración internacional y la arquitectura necesarias para dar el siguiente paso.

El siguiente paso será que Artemis III prepare el terreno para el próximo alunizaje humano y marque el verdadero regreso a la superficie lunar.

Preparativos para una misión del programa Artemis

¿Artemis 3 aterrizará en la Luna?

Aunque el plan original del programa Artemis contempla el regreso de astronautas a la superficie lunar, Artemis III aún no realizará un alunizaje completo.

Sin embargo, será una misión clave para validar el sistema de aterrizaje humano (HLS) desarrollado en conjunto con empresas como SpaceX. Este sistema, basado en una versión adaptada de Starship, permitirá probar en condiciones reales la transferencia de astronautas.

La misión será fundamental para comprobar que toda la arquitectura —cohete, nave, aterrizador y operaciones— funciona de forma segura y coordinada.

Además, estos módulos de aterrizaje no solo están diseñados para transportar astronautas, sino también para funcionar como espacios habitables temporales en futuras misiones.

Durante las siguientes fases del programa, el equipo podrá recolectar muestras, realizar experimentos científicos y probar nuevas tecnologías directamente en la superficie lunar.

Esto sentará las bases para una exploración más prolongada.

Con estos avances, la NASA apunta a que Artemis IV, prevista para 2028, sea la misión que consolide el alunizaje dentro de una estrategia más amplia.

A diferencia de Artemis III, esta siguiente fase incorporará la estación lunar Gateway y sistemas más avanzados que permitirán no solo llegar a la Luna, sino comenzar a establecer una presencia extensa en su superficie.

¿Qué es el lado oscuro de la Luna y por qué importa?

Según información publicada en el SpacePlace de la NASA, en realidad, no existe un lado permanentemente oscuro.

La Luna rota sobre su propio eje al mismo ritmo que orbita alrededor de la Tierra. Esto significa que desde nuestra posición en la Tierra siempre vemos la misma cara de la Luna. Pero el lado que no vemos recibe la misma cantidad de luz, por lo que el nombre correcto para esa parte de la Luna sería el “lado oculto”.

Este lado oculto ha cobrado gran relevancia en la exploración espacial moderna y misiones recientes como la Artemis II han demostrado que es una zona clave para la ciencia.

Esta parte presenta diferencias geológicas importantes respecto al lado visible y ofrece condiciones únicas, como una menor interferencia de señales terrestres.

Para el programa Artemis, comprender estas regiones —incluido el polo sur y áreas cercanas al lado oculto— es fundamental para planificar futuras misiones.

De esta forma es posible identificar recursos como el hielo de agua y establecer una presencia humana sostenible en la Luna.

Estudios clave para futuras misiones Artemis en la NASA.

Exploraciones rusas: La nueva carrera de la conquista lunar

En los últimos años, Rusia ha intentado retomar su papel en la exploración lunar con misiones como Luna-25, lanzada en 2023 con el objetivo de alunizar en el polo sur lunar.

Sin embargo, la misión terminó en fracaso tras perder el control durante la maniobra de descenso.

Aun así, Roscosmos ha reiterado su intención de continuar con futuras misiones como Luna-26 y Luna-27, enfocadas en orbitación y exploración más avanzada. Aunque estos proyectos tienen calendarios menos claros.

A pesar de estos tropiezos, Rusia no ha abandonado sus ambiciones espaciales y busca fortalecer alianzas, especialmente con China.

Este enfoque conjunto apunta al desarrollo de una futura Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), un proyecto que competiría directamente con las iniciativas lideradas por Estados Unidos.

Sin embargo, los desafíos tecnológicos, presupuestarios y geopolíticos han ralentizado su progreso.

Por otro lado, China se ha consolidado como uno de los actores más fuertes en la exploración lunar.

A través de su programa Chang’e, ha logrado hitos clave como el primer alunizaje en el lado oculto de la Luna y el regreso de muestras lunares a la Tierra.

Su próxima misión: Chang’e-7, programada para 2026 se enfoca esta vez en el polo sur de la Luna. Su objetivo principal es detectar hielo de agua y probar tecnologías clave para la construcción de una futura base permanente.

Esto la posiciona como el competidor más directo de la NASA en esta nueva etapa de exploración. Este tipo de misiones refuerza la idea de que la Luna no solo es un destino científico, sino un punto estratégico en la nueva carrera espacial.

La nueva carrera de la conquista lunar

La exploración lunar actual nos recuerda inevitablemente a la carrera espacial de la Guerra Fría. Cuando Estados Unidos y la Unión Soviética competían por demostrar su superioridad tecnológica.

Hoy, aunque el contexto es distinto y existe mayor colaboración internacional, la Luna vuelve a ser un escenario estratégico. Aquí las potencias buscan liderazgo científico, tecnológico y político.

En esta nueva carrera participan actores como la NASA, en conjunto con empresas privadas como SpaceX; China, con un programa estatal sólido y en rápido avance; y Rusia, que intenta recuperar terreno.

Más allá del prestigio, los intereses son claros. El acceso a recursos como el hielo de agua, desarrollo de nuevas tecnologías espaciales y posicionamiento geopolítico.

Además, la preparación de lo que podría ser la antesala de futuras misiones a Marte y la expansión humana en el espacio.

Conclusión

El regreso a la Luna ya no es una promesa lejana, sino un proceso en marcha.

Con Artemis II completada con éxito y Artemis III preparando el siguiente paso, la pregunta “¿cuándo será el próximo viaje a la Luna?” tiene una respuesta cada vez más concreta.

Más que una sola misión, estamos viendo la construcción de una estrategia a largo plazo donde cada fase valida tecnología, reduce riesgos y acerca el objetivo de volver y quedarse.

Al mismo tiempo, con China avanzando con rapidez y Rusia intentando mantenerse en la competencia, la Luna vuelve a ser un punto clave en el tablero global.

Lo que está en juego no es solo llegar primero, sino quién liderará la próxima era de exploración espacial. Donde los recursos, la innovación y la presencia humana más allá de la Tierra marcarán el rumbo del futuro.

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